Mensaje del Presidente del Partido Popular Democrático
Hon. Héctor J. Ferrer, en ocasión de la entrega de la Medalla Luis Muñoz Marín Regresar al principio
Buenas Tardes a Todos.
Es para mí un gran honor y un privilegio dirigirme a ustedes como Presidente del Partido Popular Democrático en ésta tan especial ocasión. Hoy reconocemos a un puertorriqueño ejemplar con la Medalla Luis Muñoz Marín, por su trayectoria al servicio de nuestra patria.
Del servicio honesto y honrado. Del servicio en hacer justicia y de brindar esperanza en donde se ha perdido. Con la otorgación de la Medalla Luis Muñoz Marín exaltamos la memoria, la filosofía política y gubernamental del padre de la patria y fundador del Partido Popular Democrático, Don Luis Muñoz Marín.
Filosofía política y gubernamental que él mismo resumió el 16 de noviembre de 1940 después de las elecciones en su “Discurso de la Victoria”, y cito:
“La victoria del Partido Popular Democrático no debe servir solamente para hacer leyes y llevar a cabo su programa, debe servir de enseñanza honda, honrada, verdadera, que ilustre para siempre la conciencia del pueblo de Puerto Rico. En los empleos públicos, el Partido Popular Democrático no ve un medio de cobrar botín para algunos de sus seguidores. En los empleos públicos el Partido Popular Democrático ve un medio de rendirle verdadero servicio a la gran masa de sus seguidores y a la gran masa entera del pueblo de Puerto Rico, cuyos problemas y necesidades son iguales a los problemas y a las necesidades de la gran masa de seguidores del Partido Popular Democrático”.
El Partido Popular Democrático se fundó para servir, no para servirse. El verdadero servicio del que habló Muñoz en su discurso, ha sido el norte en la vida de Héctor Luis Acevedo, a quien hoy ustedes y yo le otorgamos la Medalla Luis Muñoz Marín.
Al preparar este discurso, solicité se me entregara una biografía de Héctor Luis. Recibí solamente dos páginas, escritas por él mismo, las cuales leí, y en las cuales resume su trayectoria académica y profesional, sus datos personales y familiares, media página sobre sus publicaciones en diferentes artículos de revista y sus libros, y sólo dos líneas y media de su trayectoria política. Sí, sólo dos líneas y media.
¡Qué carácter! ¡Qué ejemplo!
En ninguna de estas dos páginas, Héctor Luis consigna el momento en que para muchos de nosotros marcó su vida para siempre.
VALENCIA.
Allí hace 29 años, un joven de 32 años, ante la adversidad, entregó su más preciado derecho, su libertad, para defender la voluntad y el derecho colectivo de un pueblo, enmarcado en el derecho al voto.
Fue Muñoz Marín quien le enseñó a nuestro pueblo la dignidad de sus votos. Muñoz nos enseñó el poder y el valor del voto.
¡Héctor Luis nos enseñó a defenderlo!
Y es que Héctor Luis Acevedo al igual que Muñoz vive para servirle a su país, sin la búsqueda de riquezas y reconocimientos. Su mayor riqueza es la satisfacción del servicio a Puerto Rico.
En 1994 nos dijo Héctor Luis:
“…el interés de Puerto Rico va por encima del interés del Partido Popular, porque vemos al Partido Popular que existe para servirle a Puerto Rico y no a Puerto Rico para servirle al Partido Popular… Así mismo, cuando este partido llega al poder no es para servirle a los populares, es para servirle a todos los puertorriqueños, y tenemos que recordar que este partido tiene maestro y que cuando Luis Muñoz Marín ganó la primera elección, nos enseñó que cuando el Partido Popular gana, el sol sale quemando sogas y derritiendo cadenas, incluyendo para la gente que no votó con nosotros”.
¡Qué diferencia con lo que tenemos ahora en Fortaleza!
No tuve la oportunidad de conocer a Don Luis Muñoz Marín, al momento de su muerte tenía sólo diez años, lo que sé de él, es producto de lecturas de su propio puño y de libros sobre él, y como todo popular de las anécdotas del pueblo y de mis abuelos.
Sin embargo, sí conozco a Héctor Luis, primero por referencia, pues estudió junto a mis padres en la Escuela Superior de la Universidad de Puerto Rico y mi padre siempre me habló de Héctor Luis.
Mi primer voto en 1988, fue para Héctor Luis.
Es durante este año como Presidente del Partido Popular donde he tenido la oportunidad de compartir y aprender más de él.
Es Héctor Luis quien en las reuniones de la Junta de Gobierno del Partido o en las reuniones que tengo solo con él, en nuestras conversaciones, es él quien me recuerda en cada momento la responsabilidad indelegable que tiene el Partido Popular con Puerto Rico, y el peso que conlleva ser Presidente del Partido en este momento histórico.
Héctor Luis, has dedicado toda tu vida a servirle a Puerto Rico. A defender los postulados de nuestro Partido Popular Democrático. A enseñarnos que las luchas individuales o las candidaturas no tienen sentido, si no le servimos a la causa y a los ideales.
Hoy me siento orgulloso de que durante mi presidencia podamos honrarte y reconocerte. A la Comisión, los felicito por tu selección.
¡Qué muchos Héctor Luis necesita Puerto Rico!
Si Muñoz Marín es nuestro maestro, Héctor Luis Acevedo es la conciencia de nuestro partido.
Hablando de momentos históricos, hoy vivimos en un Puerto Rico donde el Gobernador Luis Fortuño ha utilizado el triunfo en las urnas como escudo para destruir las instituciones que representan al país, y acallar a todos los que difieren de él.
Repasemos.
Desde enero hemos sido testigos de la afrenta y el ataque mortal al Colegio de Abogados, a las Comunidades Especiales, al Fideicomiso del Caño Martín Peña, a Villa del Sol, a las oficinas y programas gubernamentales creados por el Partido Popular, como la Oficina de la Juventud, la Oficina de la Procuradora de la Mujer, el Programa Casa para jóvenes desertores escolares, el Rincón de la Lectura, la Llave para Tu Hogar, la Llave para Tu Negocio, la Escuela Abierta, entre otros.
Hemos denunciado cómo en menos de un año han aumentado la deuda del gobierno en 7 mil millones de dólares, y han legislado trece nuevos impuestos, incluyendo el pago de impuesto doble por el hogar de la familia puertorriqueña, y el último anunciado la pasada semana, el furgonazo.
Hemos sentido la insensibilidad y la arrogancia de un gobierno abusador y atropellador, que deja en la calle a 30 mil padres y madres puertorriqueñas sin el sustento de su hogar.
Vivimos en un Puerto Rico con miedo, donde la ola criminal nos arropa, con 100 asesinatos y 600 robos más que el año pasado, y donde el Superintendente de la Policía no tiene un plan anticrimen, pero tiene tiempo para viajar a Washington y participar de actividades políticas, en violación a la ley, mientras que en Puerto Rico matan a 19 personas durante su viaje.
Vivimos en un Puerto Rico donde se premia la ineptitud y la incapacidad. Hace apenas unos días recompensaron al hoy ex Secretario de Educación con un aumento de sueldo por llevar al Departamento de Educación al punto de la pérdida de fondos federales y por ser el autor del peor comienzo de clases en la historia del país.
Vivimos en un Puerto Rico donde nadie sabe cómo se llama el Secretario de Desarrollo Económico, pero sí sabemos que el desempleo ronda por el 18%, que hay un 31% de aumento en las quiebras personales, que hay una reducción de un 45% en las ventas de casas, y otra de un 30% en las ventas de automóviles, además existe una contracción económica de un 3%.
Vivimos en un Puerto Rico donde el gobierno apuesta a que recibamos una tajada millonaria en fondos federales para la salud, mientras 400 mil puertorriqueños no tienen un plan de salud. Y en medio de una emergencia, donde morían decenas de puertorriqueños, el país no tenía Secretario de Salud.
Vivimos en un Puerto Rico donde más de la mitad de nuestra población vive en condiciones de pobreza.
Vivimos en un Puerto Rico donde el Comisionado Residente no tiene la valentía de presentar un Proyecto Estadidad Sí o No, pero presenta un engaño para darle una mayoría artificial a la Estadidad y destruir el ELA.
Y vivimos en un país en el que se atenta contra la puertorriqueñidad, nuestro idioma y nuestra cultura.
Este no es el Puerto Rico que soñó Muñoz Marín. Este no es el Puerto Rico por el cual Héctor Luis Acevedo ha dedicado toda su vida a servir.
Este es el Puerto Rico el cual el Partido Popular tiene la obligación de rescatar, como lo hicimos en el ’40. Este es el Puerto Rico que tenemos que transformar, desde hoy. No con palabras retóricas, sino con acción.
Tenemos que prepararnos desde ahora. Presentarle al país cuáles son nuestras soluciones y nuestras alternativas. Presentar un proyecto puertorriqueño, que atienda las necesidades del país.
Hago mías las palabras de Héctor Luis y cito:
“…Este Partido tiene que ser la voz de los que no tienen, esperanza de los desempleados, aliado de las madres solas, que tienen que lidiar con duras realidades en su quehacer diario, vanguardia en los caminos de justicia social en los tiempos nuestros que representan jaldas diferentes a las superadas en el pasado, pero igualmente empinadas en los quehaceres del presente y del futuro”.
Hoy hago un llamado a todos los sectores del país a que nos unamos,
y juntos caminemos jalda arriba con un nuevo proyecto puertorriqueño, un nuevo contrato social, que haga justicia, que brinde oportunidades a todos por igual.
¡Esta es la razón de ser del Partido Popular Democrático!
Un contrato social para brindarle a todos los puertorriqueños el acceso a un plan de salud, mediante la creación de una entidad pública que tenga como fin proveer pólizas de salud a todo el pueblo.
Hagamos un contrato social para devolverle el empleo a los miles de puertorriqueños que lo han perdido.
Un contrato social para combatir el crimen con métodos y técnicas de vanguardia como la medicalización de la droga, donde tratemos al adicto como lo que es, un paciente de salud.
Hagamos un contrato social para que los miles de dólares que se invierten en educación no puedan ser utilizados para politizar el sistema, sino para crear un currículo de avanzada en las ciencias, idiomas, matemáticas, cultura y deportes.
Hagamos un contrato social para erradicar la pobreza creando un Fondo Permanente, destinado exclusivamente para enfrentar este mal social.
Hagamos un compromiso de que el Partido Popular presentará y defenderá un Pacto Renovado donde el crecimiento autonómico del ELA va dirigido al desarrollo y la transformación económica de Puerto Rico.
Hagamos un compromiso de que buscaremos las herramientas económicas dentro de ese Pacto Renovado con los Estados Unidos, para que se excluya a Puerto Rico de las leyes de cabotaje y podamos maximizar el Puerto de las Américas Rafael Cordero Santiago y a su vez la creación de la Zona de Valor Añadido, la cual representará la creación de miles de empleos.
Un Pacto Renovado en el cual Puerto Rico tenga la facultad para suscribir acuerdos culturales, educativos, científicos, deportivos, contributivos y económicos.
Un pacto que reconocerá de forma específica la autoridad del pueblo de Puerto Rico para gobernarse a sí mismo de conformidad con la voluntad del pueblo.
Hagamos este nuevo contrato para alcanzar el Puerto Rico que todos hemos soñado.
El pueblo de Puerto Rico espera porque el Partido Popular tome la ruta correcta. Aprendamos de Muñoz y de Héctor Luis, que el gobierno existe para servirle al que necesita y al que menos tiene.
El gobierno no es un negocio privado sujeto a la ganancia económica, sino un servicio sujeto a la ganancia humana.
Este es el camino del servicio para la gran masa del pueblo, es el camino a seguir.
Finalizo mis palabras citándote Héctor Luis:
“¡Vamos tranquilos en nuestra conciencia!
¡Libres en nuestro espíritu!
¡Confiados en nuestra misión, y seguros que la voluntad es la que abre caminos del mañana!
¡Vamos Pa’ Encima!”
Muchas gracias y que Dios bendiga a Puerto Rico.
Mensaje en ocasión de otorgación de la Medalla Luis Muñoz Marín
Lcdo. Héctor Luis Acevedo
Afirmación, Solidaridad y Esperanza Regresar al principio
Introducción:
La vida nos brinda retos y oportunidades. Frente a dos grandes retos de nuestros tiempos, el asecho del individualismo sobre lo colectivo, la dictadura del presente sobre el futuro tenemos que afirmar nuestras esencias, nuestra solidaridad con nuestras causas y nuestra esperanza de cumplir nuestras misiones.
Es por ello, que valoro y agradezco de forma sentida esta especial distinción que lleva el nombre de Don Luis Muñoz Marín, quien ha sido autor principal del ideario que ha guiado mi vida.
Vaya mi expresión de gratitud a la Comisión que recomendó mi nominación por la Medalla, al Presidente del Partido Popular Democrático, honorable Héctor Ferrer Ríos, que lo aprobó y a Victoria Muñoz Mendoza que lo avaló.
Hace cinco años casi al día, Victoria me preguntó – qué era lo que teníamos que hacer para evitar que nos arrebataran las elecciones anulando ilegal e inmoralmente miles de votos conocidos como los pivasos. Le dije entonces que había que denunciar el atropello de manera continua y firme, pues veía un esquema de alterar los resultados que sino se detenía rápidamente se consumaba con el tiempo. Acordamos ese viernes hacer una denuncia el sábado y el lunes provocar nuestros arrestos en protesta por la injusticia que se pretendía cometer. Me preguntó que cuanto durarían los arrestos, pues tenía una boda familiar ese próximo sábado. Le indiqué entonces que yo entendía que iba a hacer prolongada nuestra estadía en la cárcel hasta que el Circuito de Boston revisara el caso.
Ella me dijo, pues entonces no iré a la boda. El domingo en la noche, sorpresivamente, se produjo un acuerdo en la Comisión para contar los votos, lo que evitó las que nos arrestaran el lunes. Esa es Victoria Muñoz.
Cuando estábamos en Valencia durante el recuento de 1980 todas las tardes recibíamos una llamada de doña Inés motivándonos y protegiéndonos con sus oraciones. Muchas gracias por esa generosa solidaridad a la familia Muñoz.
Hoy aquí me acompañan muchos de los seres que le han dado vida a mis sueños y a mis luchas. Vaya hacia todos ustedes mi agradecimiento sincero, pues en tiempos como estos, dar la cara por Puerto Rico y aportar a su partido en asunto de liviano peso.
Mi agradecimiento a mi familia que ha nutrido mi ser de amor y de principios. Mi agradecimiento a los músicos que fueron los primeros que me acompañaron en nuestra lucha por San Juan y que nos dieron aliento y entendimiento de mundos nuevos.
Mi agradecimiento a los funcionarios de colegio que tanto han enseñado sobre el sacrificio generoso y el valor del voto.
Mi agradecimiento a los servidores públicos que me acompañaron en mi jornada dando lo mejor de sí y demostrando que sirviendo sin distinciones pequeñas se alcanzan grandes cumbres de servicio para los demás.
Mi agradecimiento al partido que me dio su confianza, sus valores y las oportunidades de servirle a mi gente.
Hace 20 años cuando asumí por primera vez la Alcaldía de San Juan, expresé lo siguiente que entiendo sigue vigente hoy:
“Aprendí de mis padres, que los hombres son libres cuando se entregan a causas nobles. Aprendí de mis maestros, que los niños nacen para ser felices. Aprendí de la política, que nadie es dueño de la verdad absoluta.
Aprendí de Carmencita que la gente que tienen fe, siempre tienen mañana
Quiero aprender de Doña Felisa a servir a mi gente con la eficiencia del que sabe amar. Quiero aprender de Rafael Hernández Colón, su dedicación organizada, porque la justicia tiene sentido cuando cambia vidas y forja realidades.
Quiero aprender de Muñoz Marín a hacer poesía con los hechos, a escuchar y a angustiarme más por cosechar sin sembrar que por sembrar sin cosechar”.
Hace unos años le preguntamos a Doña Felisa ¿qué había sido lo más importante en su vida política? Quedó pensativa, lo que era raro, y luego nos dijo: “que la política no me dañó”. Hoy pienso que podría decir lo mismo.
Vaya un saludo especial a nuestros soldados quienes cumplen por nosotros fuera de nuestras costas y del calor de sus familias. Soldados como mi compañero de labor universitaria, Edwin Conde, quien hoy se encuentra en Irak junto a miles de soldados de Puerto Rico. Siempre están en nuestros pensamientos.
Quedan por agradecer aquellos seres que vieron sus vidas acortadas antes su tiempo por su generosa devoción a nuestras causas comunes y cuyo testimonio vital de tiempo indefinido quedan con nosotros, seres como Jorge Camacho, Piero Martínez y Rubens Luis Pérez.
I Afirmación de nuestras esencias
El tiempo y las circunstancias que acogen nuestra existencia nos ofrecen opciones de ideas y de causas. Hubo tiempos en que dos ideas se estrellaron contra las duras realidades y la tragedia parecía destino y la desesperanza, la vocación de nuestro pueblo.
Pero surgió una generación de hombres y mujeres que bajo el liderato inspirado de Luis Muñoz Marín transformó con sus obras y sus himnos la operación lamento borincano a la operación jalda arriba. Ahora la empatía hacia el dolor de la pobreza se convertía en la confianza que ha de tenerlos contentos con la construcción de nuevas obras justicia de escuelas, viviendas y hospitales.
Cuando me preguntan por qué soy popular, empiezo por decir que en la década que yo nací el promedio de vida de un niño era de 48 años y hoy son casi treinta más, que solo 5,000 estudiantes entraban en la universidad y hoy sobre 170,000 lo logran, que el 70% de nuestra gente morían sin ver a un médico en su último año de vida y hoy eso no ocurre, que antes moría gente de hambre y hoy nadie se acuesta con hambre en esta tierra.
Esa agenda de vida es nuestra épica de pueblo. Es una épica muy particular, no es una épica de sangre derramada, de batallas, sino de vidas transformadas, de oportunidades logradas, de misiones compartidas.
Somos un pueblo con épica y con derecho propio a sentirnos orgullosos de sus logros y crecer sobre ellos. No permitamos que nos destruyan su recuerdo y su legado, pues los pueblos crecen sobre su pasado y se superan sintiendo orgullo de sus logros obtenidos.
Es por ello crucial conocer nuestra historia, pues no se aprecia lo que no se conoce. El conocimiento precede el aprecio y el aprecio a las grandes gestas resulta en la inspiración para las del mañana.
Hay que valorar nuestras esencias y nuestros maestros. De Muñoz recibimos el legado; (1) de la batalla del voto limpio y que es el arma de la igualdad.
(2) que no se puede vender el voto ni alterar sus resultados ni dejar que el dinero dómine nuestra política.
(3) el concepto de la patria-pueblo pues no se puede decir que se quiere a Puerto Rico sin partir del puerto de su gente, de sus luchas y esperanzas.
(4) que el status no es un fin el sí mismo, sino un medio para servirle a su gente. Por eso el Partido Popular Democrático es el único partido cuya lealtad primaria no es un status particular sino al ser humano que guía su bandera.
(5) Que el triunfo no da derecho a ser canalla, por eso el sol del 6 de noviembre de 1940, “salió quemando sogas y derritiendo cadenas” de los opositores al Partido Popular Democrático pues el ejercicio del poder es para hacer justicia no para atropellar al adversario.
(6) Enseñó Muñoz que las causas comunes son más grandes que las propias. “Tú eres la fuerza”, le dijo con ejemplo a nuestro pueblo retirándose del poder en pleno apogeo de su liderato. Tenemos que aprender de su ejemplo. El protagonismo no puede matar al protagonista ni debilitar sus causas. Los líderes individuales tienen que ceder ante los que tienen mejor posibilidad de llevar la antorcha triunfante al nuevo tramo. Lo vital es la antorcha no el corredor. Su ejemplo me ayudó a reconocer nuevas sendas de servicio luego de la derrota de 1996. La virtud de los buenos maestros es que sus enseñanzas transcienden a su tiempo y nos guían como brújulas en las noches de nuestras encrucijadas.
(7) Nos enseñó que había que cuidarse de no desarrollar “hábito” enloquecidos de consumo”, pues nunca hay que satisfacerlos. El abandonar esa lección ha sido uno de los grandes problemas de nuestros tiempos.
(8) Mantuvo una ética de servicio público con un distanciamiento cultural hacia el atractivo del dinero que mantuvo su gobierno libre de corrupción y comunicó un desprendimiento ejemplar, no permitiendo aumentos de sueldo sobre su compensación original. Ese principio olvidado a veces ha sido responsable de exageraciones que desprestigian nuestro quehacer político.
(9) Valorar nuestra cultura, nuestro modo de sentir, nuestra empatía con el necesitado, nuestros valores, historia, tradiciones y creencias entendiendo que la cultura es un concepto cambiante pero que brinda ancla y guía ante lo moderno.
Esa aspiración cultural que representa el Instituto de Cultura Puertorriqueña, Don Ricardo Alegría es hoy más urgente que nunca. La globalización de comercios, consumos y comunicación requieren una agenda de afirmación puertorriqueña. En especial para un pueblo, donde algunos quieren borrarlo del mapa cultural haciéndolo una gente sin raíces, fáciles de asimilar. Cuando un pueblo pierde sentido propio, se convierte en palabras de la poetiza Elsa Tió “arcilla fácil para la mano ajena”.
Nosotros no podemos controlar nuestra inmersión en el mundo global, pero si podemos afirmar con voluntad lo nuestro, porque no somos ni menos ni más que nadie y enriqueciendo nuestro haber colectivo afirmamos el de la humildad.
Veo un atentado sin respuesta de diluir nuestra cultura. Debe darnos vergüenza que haya funcionarios públicos que le quieren hablar a su gente en un idioma que entienden menos que el propio. Nadie se comunica en un idioma en que se entiende menos, salvo que tenga “un grave enredo de espíritu”. "San Juan City Police", "Guaynabo City", hasta "Guayama City". Basta ya de negar lo nuestro.
Desde los años veinte cuando nació el concepto de estadidad jíbara hasta 1990, ese ideal compaginaba con una defensa de nuestra cultura. Hoy hay corrientes asimilistas que promulgan en diluirnos como cultura para adelantar su agenda. Eso es en contra de Puerto Rico y de los Estados Unidos, a ese intento hay que responder con afirmación puertorriqueña; estudiando nuestra historia, valorando nuestras gestas; afianzando nuestra identidad de pueblo.
Ante la aportación y afirmación puertorriqueña.
Vale la pena señalar que los autonomistas no podemos prendar nuestra defensa contra la estadidad, en el porciento de nuestra población que domina el inglés. Eso es una defensa incorrecta en los méritos y tiende a desvanecerse en los tiempos. Tenemos que afirmar nuestra identidad de pueblo con sentido propio, con cultura vigorosa y con buen inglés. Los pueblos vigorosos culturalmente no los amenazan nuevas fronteras en lenguaje. Ahora, se pretende eliminar una cultura se invita una agresiva agenda de afirmación. La participación en la UNESCO como miembro asociado es una agenda viable con nuestro status y con una posición ilustrada por Estados Unidos, quien ha apoyado nuestra participación similar en otras organizaciones de salud, agricultura y turismo.
(10) La convocatoria colectiva y la Constituyente. Muñoz supo convocar a miles de puertorriqueños al servicio al país, Piñero, Fernós, María Libertad Gómez, Ramos Antonini, Gutiérrez Franqui, Negrón López, Samuel Quiñones, Sánchez Vilella, De Jesús Toro, Moscoso, Picó, Felisa Rincón, Luchetti, Polanco Abreu, Trias Monge, Hernández Agosto, Hernández Colón, estos son algunos de los convocados. Al participar del juramento de Jesús T. Piñeiro, como primer gobernador puertorriqueño, sentenció que “las almas grandes no tienen uso para sí mismas”. Tenía razón.
Esa convocatoria al servicio incluyó personas de diferentes ideologías permitiendo al país en servicio de sus mejores hijos para su quehacer. Ellos también respondieron a su llamado con gran sentido de sacrificio y generosidad porque solo uniendo voluntades se cambian realidades. Esa fue mi vivencia en la Alcaldía de San Juan.
Es imperioso consignar que a la agenda social y económica se une el logro político mayor en nuestra historia, la ley 600 y la Constitución de Puerto Rico. Esa Ley del Congreso en 1950, dispuso un régimen pues partía del reconocimiento a nuestro derecho al gobierno propio y a diferencia de todas las otras leyes federales solo entraría en vigor si la aprobaba el pueblo de Puerto Rico con sus votos. Repito, para los que lo niegan por ignorancia o mala intención, esa ley no fue una acción unilateral y así lo consigna su propio texto. Por ello tampoco pueden unilateralmente alterarla. Los tiempos de los poderes omnímodos ya fueron superados. El que haya congresistas y algunos puertorriqueños quieran disminuir su valor, no es excusa para el silencio ante las injurias y contra los hechos, la historia y la dignidad democrática de Puerto Rico y de los Estados Unidos de América.
Nuestra Constitución es un logro inigualado en nuestra historia de pueblo. Valorémosla. Costó luchas y vidas y siglos de historia. Esta Constitución de avanzada que nutre nuestro quehacer colectivo fue aprobada por 88 de los 92 constituyentes puertorriqueños de tres diferentes partidos. Hay que defender su valía y rechazar sus múltiples intentos de enmiendas que atentan contra su integridad. Múltiples enmiendas y propuestas tienden a diluir su valor. Buen ejemplo acogemos de los Estados Unidos con solo 27 enmiendas en más de 220 años de Constitución.
Nuestra Constitución solo debe enmendarse por excepción, cuando responda a consensos o necesidades ampliamente justificadas como lo fue el voto a los jóvenes de 18 años.
Esa Constitución es parte esencial de nuestra épica de pueblo y sus múltiples enseñanzas guían nuestro camino. Su sentido de responsabilidad hacia el futuro más que a su presente rindió frutos continuos. Cuando abandonamos sus enseñanzas y gastamos y tomamos prestados más de lo que podíamos pagar y ahí están las consecuencias.
Uno de los peligros de la democracia es su susceptibilidad a caer en la demagogia de las promesas huecas de responsabilidad. Desde Atenas hasta hoy esa democracia es su gran peligro. Para entender esa debilidad, se hizo la democracia representativa y se requiere un liderato y un electorado iluminado. En eso el poeta en Fortaleza nos dio grandes lecciones. Explicaba Muñoz que, el buen gobernante debe ser como el buen agricultor, que aún cuando sus hijos tienen hambre no pone todas las semillas en la hoya sino que guarda algunas para la siembra.
Aplíquense esa lección afirmando nuestras esencias se nos iluminan las alternativas.
II Solidaridad con nuestras causas
Una generación se distingue al igual que cada ser humano por la empatía de solidaridad hacia las causas que animan su entendimiento.
Es por ello ejemplar las respuestas que el Partido Popular Democrático ha dado a los desempleados. Cesantías causadas por aquellos mismos que prometieron no despedirlos. Vaya hacia todos los despedidos nuestra solidaridad y nuestra empatía con su dolor.
Despedirlos y decirle que busquen empleos privados es un cinismo imperdonable cuando los mismo que los cesantearon fueron los que gestionaron la eliminación de los empleos privados que creaban las empresas 936 por razones ideológicas. El debilitamiento del sector privado en Puerto Rico en causa en parte del gigantismo gubernamental. La perdida de más de 40,000 empleos privados por causa de que la eliminación Sección 936 por ser esta incompatible con la estadidad y ahora lanzar a la calle los mismos empleos que sus propias manos eliminaron, en una burla que no puede pasar con impunidad y silencio.
Porque quien permanece en el silencio ante la injusticia, tarde o temprano termina siendo su cómplice o su víctima.
Es por ello que la ausencia de memoria favorece al irresponsable y al demagogo.
Nuestras creencias mas intimas tienen que estar con los más débiles, con las madres solteras, con las mujeres divorciadas que dirigen un hogar, con los matrimonios que buscan trabajo para mantener a sus familias, como los adultos que no los quieren emplear porque ya tiene mucha experiencia y antes no los empleaban porque no tenían experiencia. Con los jóvenes que tienen que emigrar de su propia tierra buscando sustento.
Con nuestro ignorado Caribe donde nuestros hermanos haitianos no han sentido la mano amiga puertorriqueña.
Con nuestros puertorriqueño en Estados Unidos que necesita nuestro respaldo y nuestra herencia colectiva. Da mucho sentimiento ver que son los de allá los puertorriqueños que más banderas despliegan sin conocer la tierra que los representan.
III Esperanza con nuestras misiones
En esta hora de retos y adversidades se acurruca junto a nosotros la esperanza. Esperanza de ver tanto joven dar la cara por Puerto Rico. Esperanza de ver las reservas de dignidad aparecer en generosa compañía. Esperanza de saber que épica que defender e historia que nos da aliento habiendo superado retos mejores a los presentes.
Veo esperanza cuando veo enfrentar con vigor del plebiscito de status, donde pretenden esconder la emboscada del plebiscito de status. En ese intento de esconder la estadidad para no enfrentarse al ELA y traer la estadidad sólo frente a la independencia y a la libre asociación manufacturando una mayoría artificial.
Vale la pena decir unas palabras. El Estado Libre Asociado de Puerto Rico es un logro excepcional en nuestra historia del cual debemos sentirnos orgullosos y listos para defenderlo.
El que tenga defectos que deban ser superados, no debe ser razón para descartar y empezar nuevamente. Eso sería el error más grave que podríamos cometer. No defender al Estado Libre Asociado en un camino certero al territorio incorporado que un purgatorio con sentencia de impuestos federales sin representación, en rumbo a la estadidad.
El ELA, a dicho Muñoz, es la barrera contra la estadidad y el puertorriqueño que no sea estadista caería en una trampa en el primer plebiscito proyectado ayudando a la estadidad si vota contra el ELA. Para el puertorriqueño que no sea estadista existen dos opciones legítimas, votar por el ELA, por sus méritos y defender lo nuestro o no votar, pero nunca ser cómplice de los que quieren manipular el voto.
Si viene ese plebiscito con las dos votaciones, estaré allí defendiendo al ELA de frente y sin miedo y derrotado ese burdo intento de estadista enmascarado.
El issue de ese plebiscito es la estadidad.
Para vencer tenemos a veces que contribuir con gestos de unidad distribuyendo responsabilidades entre el nuevo liderato autonomista.
Hay que crear una organización de finanzas, con contribuciones individuales mensuales masivas que liberen al Partido Popular Democrático de agendas agenas a su control.
Tenemos que fortalecer la organización política y electoral ahí donde más vulnerable quedamos en la pasada contienda electoral.
Tenemos que crear las academias de liderato que infundidas de entusiasmo para la lucha electoral que se avecina, inspiradas por nuestros maestros y llenos de idealismo engendren el espíritu batallador de un pueblo que se sabe superar.
Sobre Puerto Rico, entiendo que tenemos que disminuir nuestras contradicciones, no podemos hablar de una cosa y hacer lo contrario. No se puede hablar de defender el ambiente y no tener un solo molino de viento en Puerto Rico y haber sido el único pueblo que le disminuyó los impuestos a los vehículos que más contaminan y no haber aumentado su porciento de reciclaje en casi una década.
Nuestro pueblo tiene que tener en sus vehículos democráticos y jurídicos las aperturas para corregir sus injusticias y no en acciones directas que hacen ingobernable el país. Tiene que rescatar su confianza en sus funcionarios electos haciendo buen juicio al diferenciar entre grandes promesas que condenen al futuro por los gastos del presente. Ese pueblo nuestro que ha superado otros grandes retos tiene que saberse superar en el presente.
Vamos hacerle justicia a los que nos precedieron afirmando sus esencias y sus grandes lecciones.
Vamos hacerle justicia a nuestras causas defendiendo a los más débiles y confrontando a los que abusan del poder. Vamos abrirle camino a la esperanza trabajando duro, evitando protagonismos ajenos a las responsabilidades que nos tocan y vamos abrirle futuro a las nuevas generaciones creciendo junto con la nuestra y organizándonos para vencer. Vamos Pa’encima!!!