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Conmemoración de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico
Publicado el 26 de julio de 2009

Oprima para ver el video de Héctor Ferrer

Mensaje del Portavoz del PPD en la Cámara de Representantes en ocasión del Quincuagésimo Séptimo Aniversario del Estado Libre Asociado de Puerto Rico
25 de julio de 2009

Hoy nos congregamos en esta ciudad hermosa, custodia de nuestra historia como pueblo y como nación, hija de la conquista española, cuna de próceres y madre de pueblos, donde yergue en una de sus lomas Porta Coeli, Puerta del Cielo, como testigo de la gloria y la esperanza de un pueblo. Venimos a San Germán a celebrar la creación de nuestra constitución, la primera constitución escrita por los puertorriqueños para los puertorriqueños que recoge nuestros derechos como ciudadanos, y nuestra relación política con los Estados Unidos. Venimos a reafirmarnos que con la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico renació nuestra patria.

Hace 57 años, mientras Luis Muñoz Marín izaba por vez primera nuestra bandera, rescatándola de la división, y entregándola a todos los puertorriqueños como símbolo de nuestro corazón, de nuestra alma y de nuestra identidad como pueblo, en ese mismo instante, el E.L.A. y Muñoz rescataron a una nación que reclamaba su afirmación colectiva.

Una nación entrelazada de la unión de tres razas, una nación única que luchaba por hacerse sentir y por ser reconocida. Luchábamos por ser puertorriqueños.

Esta lucha de afirmación borinqueña y de valentía ante los retos aparentemente insuperables nace desde el momento en que no muy lejos de aquí, en el Río de Añasco, el cacique taíno Urayoán enfrentó al español Diego Salcedo.

Nace aquí en San Germán, con la fundación de nuestra segunda ciudad, en los versos y en las luchas de Lola Rodríguez de Tió; de la voluntad y la gallardía del abolicionista y Presidente del Gobierno Autónomo de Puerto Rico, Don Francisco Mariano Quiñones; del liderazgo y la entrega de Samuel R. Quiñones, Presidente del Ateneo Puertorriqueño, del Colegio de Abogados, de la Cámara de Representantes y del Senado de Puerto Rico, todos ellos sangermeños.

Nace cuando el obispo Alejo de Arizmendi le entregó su anillo a Ramón Power al momento de partir a representarnos en las cortes de España.

Nace de la pluma y del verso, de la perla de los mares, arropás de cundiamores. De la Laura de De Diego y de la Encendida Calle Antillana de Palés.

Nace del lienzo de Campeche y del pincel de Oller. De la Danza de Morel Campos, de la Bomba, de la Plena y del Lamento Borincano y la Preciosa del maestro Rafael.

La lucha por nuestra identidad nacional también se manifiesta profundamente a través del Deporte. Hoy, dedicamos estos actos a los Juegos Centroamericanos y del Caribe a celebrarse en Mayagüez y en todos los pueblos del oeste, el próximo año. Es el deporte parte importe de la manifestación nacional de nuestro pueblo, convirtiéndose en ente unificador de orgullo, de penas y victorias.

No existe un momento de mayor sentimiento y orgullo para un atleta que sube al podio, con el corazón de su pueblo en las manos, con su frente en alto, y vive poco a poco como una mano reemplaza a la otra, en el cordel que desliza a la cima del asta a nuestra bandera, mientras La Borinqueña retumba en su alma.

El sudor, el dolor, y el sacrificio se desvanecen en ese instante, mientras se convierten nuestros atletas en héroes de nuestra patria.

Sin embargo, no siempre fue así. La historia de los Juegos Centroamericanos es el comienzo del recorrido que hace nuestra bandera para llegar a la cima de la soberanía deportiva.

Pensemos por un instante, cómo se sintió nuestra primera delegación en los Juegos de La Habana, Cuba, cuando representaron a Puerto Rico sin la monoestrellada, ni La Borinqueña.

¿Qué pasaría por la mente de Fernando Torres Collac, nuestro primer medallista de oro, cuando al ser premiado, lo que escuchó fue el himno del país sede El Salvador? ¿Qué sentirían los otros tres puertorriqueños que también ganaron medalla de oro en esos mismos juegos, Juan Luyanda, José Sabater y Antonio Figueroa, al vivir esa misma experiencia?.

Fue la prensa salvadoreña la que mejor recoge ese momento histórico al publicar en sus páginas y cito: “En las Olimpiada Centroamericanas, Puerto Rico sí ha sido una nación. Olímpicamente hablando, en San Salvador hemos asistido al nacimiento de una nación: PUERTO RICO.”

Sin embargo, nuestra bandera seguía ausente de las competencias deportivas. Faltaban otras manos que ayudaran a elevar nuestra bandera.

De la mano de Julio Enrique Monagas, de Eugenio Guerra, de Rebekah Colberg, de Juan Venegas, nuestro primer medallista olímpico, quien desfiló en Londres con una bandera blanca, con el nombre de Puerto Rico en rojo y el escudo al centro. Y De la mano de cientos de atletas puertorriqueños que empuñaron ese cordel y lo halaron hacía su pecho, hasta llegar a Helsinki, el 25 de julio de 1952. Allí, ante los ojos del mundo y en presencia de 21 atletas puertorriqueños, como resultado de la creación del Estado Libre Asociado y nuestra constitución, la monoestrellada, la bandera de Puerto Rico, estaba por primera vez al mismo nivel de las banderas de los otros países, ondeando por derecho propio.

Para nuestros atletas que soñaron con triunfar, que trabajaron para triunfar y triunfaron, nuestro aplauso y nuestro reconocimiento. Para los que hoy sueñan y trabajan, para nuestros equipos de voleibol masculino y femenino que lograron la clasificación a los mundiales, para nuestros baloncelistas, peloteros, boxeadores y todos aquellos que unen sus manos y halan hacia su pecho el cordel de la historia, hay un pueblo que espera subirse con ustedes al podio de la victoria para escuchar La Borinqueña y contemplar nuestra bandera.

¡La bandera puertorriqueña! La que Muñoz Marín describió como aquella que reflejaba “la confianza en nosotros mismos y el respeto fraternal hacia todos. Es bandera de valor, de amistad, de tenacidad, de paz y de esperanza: las grandes cualidades del pueblo puertorriqueño.” Justo antes de izarla dijo el Prócer: “esta es la imagen de nuestro pueblo que ponemos, con el hondo cariño de nuestra alma, en la bandera que ahora voy a izar en nombre de todos los puertorriqueños.”

¡Esta es la bandera! La bandera puertorriqueña que desde entonces ha acompañado a nuestros atletas, por todos los rincones del mundo, como símbolo de nuestra identidad nacional.

Bandera que han llevado en su pecho miles de puertorriqueños como Roberto Clemente, Anita Lallande, Angelita Lind, Wilfredo Gómez, Tito Trinidad, Peco González, Armandito Torres, entre muchos otros. Orgullo patrio de todo un pueblo que llevó a Carlitos Arroyo a decirle al mundo, soy puertorriqueño.

En el día de hoy, nos acompaña un grupo de atletas que nos representarán dignamente en los juegos. Nuestro profundo agradecimiento por llevar el nombre de Puerto Rico en su pecho. También nos acompañan tres funcionarios públicos, que desde sus cargos unieron esfuerzos y voluntades para hacer posible la celebración de los juegos. Quiero públicamente reconocer y agradecer a José Guillermo Rodríguez, Alcalde de Mayagüez, a David Bernier, ex-Secretario del Departamento de Recreación y Deportes y hoy Presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico y Aníbal Acevedo Vilá, ex-gobernador de Puerto Rico, por su contribución a estos juegos. Gracias a los tres por mantener la antorcha de nuestra identidad nacional encendida.

Frente a la tumba de su padre, Muñoz Marín dijo y cito: “La solemnidad de este acto no puede servir de excusa para evadir la expresión de verdades. No hay nada más solemne que la verdad.”

Cumpliendo ese principio, hoy les digo, que en Puerto Rico hay algunos que no ven en nuestra bandera la confianza en nosotros mismos, ni la esperanza, ni el respeto que ella representa. Hay otros que le tienen miedo a su significado y por eso tratan de cambiarla.

Hay uno que vive en un palacio, rodeado de históricas murallas, que atenta contra su país. Uno que ha interpretado el mandato electoral como excusa para destruir. Uno que por siete largos meses ha llenado al país de angustia, tristeza y desesperanza. El mismo que llegó al poder con promesas engañosas y que niega lo que somos, puertorriqueños.

A ese que ha despedido a 15 mil empleados públicos y pretende despedir 15 mil más. A ese, el que impuso Doce Nuevos Impuestos que le cuestan 500 millones al bolsillo de los puertorriqueños. A ese, el del impuesto a tu casa. A ese que le entrega el gobierno a sus amigos privados y ricos. A ese, que dice que no hay dinero para pagar el sueldo de una secretaria o de un oficinista, pero otorga contratos millonarios a su compañía de publicidad y a sus allegados y amigos de partido. A ese, que no tiene un plan anti-crimen mientras todos los días asesinan a más personas que en el pasado. A ese, que no tiene un plan económico mientras nuestra gente se queda sin empleo y las quiebras aumentan. A ese, que no tiene un plan de salud para los puertorriqueños e improvisa con ella. A ese, que le cierra la oportunidad y la esperanza a este pueblo. Que ha roto el contrato de justicia social que existía en nuestro país, le decimos desde aquí, que este pueblo está en pie de lucha. ¡Que condenamos sus acciones, y denunciamos sus atropellos!

¡Que somos el pueblo, que resurge, que alienta, que grita, que anda y combate. Que somos el pueblo, como dijo De Diego, que crece, que bate y embiste!!

Somos el pueblo que ha rechazado la asimilación política y cultural. Que consulta tras consulta, hemos escogido al Estado Libre Asociado como nuestra relación política con los Estados Unidos porque creemos en una asociación permanente con nuestra ciudadanía americana como vinculo indisoluble. Hoy al igual que en el pasado sombras de proyectos y procesos amañados se dejan ver desde la capital federal. Proyecto que busca darle una mayoría artificial a la estadidad y sacar al Estado Libre Asociado de la papeleta. Porque saben que la estadidad jamás se ganará al E.L.A. frente a frente.

Para aquellos que quieren la estadidad, hoy los reto nuevamente, consúltenle al pueblo, Estadidad SI o NO. Tengan el valor y la gallardía de explicarle al país y exigirle al Congreso que defina cuáles son los requisitos, las condiciones y los efectos de la estadidad para Puerto Rico.

Desde San Germán le decimos:

A la Estadidad: NO

A la imposición del Inglés como único idioma oficial: NO

Al territorio incorporado: NO

Al pago de impuestos federales: NO.

A la entrega de nuestro Comité Olímpico y nuestra soberanía deportiva: NO

¿Quieren ustedes renunciar a nuestro himno, a nuestra bandera, a nuestra cultura y a nuestro idioma? NO.

Pues entonces, los convoco, a que nos unamos como pueblo, a que dejemos atrás los individualismos y las agendas pequeñas y mezquinas. La agenda del E.L.A. y de Puerto Rico es más grande que cualquiera de nosotros. Es momento de asumir posiciones firmes y solidarias para luchar por Puerto Rico.

Yo estoy aquí, de frente, como siempre. En las buenas y en las malas, nunca he rehuido el llamado al trabajo y mi responsabilidad hacia Puerto Rico. En estos momentos de retos y adversidades, estoy y estaré aquí, firme, de frente, cumpliendo con mi deber y con mi conciencia. Yo sé que ustedes están conmigo en esta batalla para defender al Estado Libre Asociado.

A sólo unas calles de aquí, está localizada Porta Coeli, que al igual que el E.L.A., es símbolo de la fortaleza del pueblo puertorriqueño. Hace apenas unos años, dos puertorriqueños, los historiadores Luis Iriarte y Dennisse Quiñones describieron Porta Coeli en su aniversario número 400. Tomando su descripción como punto de partida, hoy les digo: Porta Coeli y el E.L.A. han contemplado el proceso de formación de la identidad puertorriqueña, nuestro devenir histórico, nuestras luchas, sinsabores y alegrías. Ambos son símbolos de nuestra fortaleza como pueblo, pues a través del tiempo ambos han sabido soportar todos los embates recibidos. Han sabido enfrentarse a la adversidad y resistir todos los intentos de ponerlos de rodilla y de hacerles desaparecer para en su lugar rendir culto a dioses ajenos a nuestros altares.

Es lugar donde a los cuatro vientos podemos gritar que somos y seremos puertorriqueños. Desde donde al mundo podemos exclamar que Puerto Rico existe, que aquí estamos, que somos una nación. La Puerta del Cielo nos invita a mirar hacia el futuro.

Miremos al futuro. Nací en el Estado Libre Asociado. Soy puertorriqueño y estadolibrista. Pertenezco a la nueva generación de puertorriqueños que hemos heredado este instrumento de servicio al país. Nos corresponde a nosotros ahora llevar la antorcha del E.L.A. por el sendero de su desarrollo y crecimiento. Esa fue la ruta trazada por Muñoz y su generación. Sabían desde entonces que el E.L.A. es la fuerza que nos une, la fuerza que emana de su gente, y que ve en el desarrollo del E.L.A. su futuro. El futuro de un nuevo E.L.A. basado en la soberanía popular del pueblo de Puerto Rico.

Tenemos la obligación de presentarle al país un pacto renovado que se constituya en un movimiento social y económico que inspire. Un contrato social, con los poderes necesarios para erradicar la pobreza. Un contrato social para defender la igualdad de todos los puertorriqueños, no importa su raza, género, edad, orientación sexual, religión o condición social.

Un contrato social dentro del cual la mujer que cría sola a sus hijos tenga las mismas oportunidades para echar adelante a su familia. Un contrato social para que cada niño pueda optar por una educación de excelencia desde la pre-escolar hasta la universidad y lo lleve a ser un hombre y una mujer de provecho. Un contrato social para que nuestras universidades produzcan más ingenieros, arquitectos, médicos, empresarios, abogados, científicos, artistas y maestros.

Un nuevo contrato social para que cada puertorriqueño tenga acceso a un Plan Universal de Salud que garantice todos los servicios esenciales. En donde la salud sea un derecho y no un privilegio. En donde el adicto se atienda adecuadamente mediante la medicalización de la droga.

Un nuevo contrato social para que nuestros padres y abuelos, personas con limitaciones físicas y mentales y nuestros veteranos obtengan los servicios médicos que necesitan.

Un nuevo contrato social que tenga un compromiso sagrado con la defensa y la protección de nuestro ambiente y con nuestros recursos naturales, para que no se privatice el patrimonio nacional. Donde se garantice el disfrute y la preservación para nuestros hijos y las próximas generaciones.

Tenemos que presentarle al país una nueva propuesta económica que garantice la capacidad y las herramientas para crear riqueza y empleos.

Un nuevo E.L.A. liberado de las Leyes de Cabotaje para viabilizar el desarrollo del Puerto de Ponce, del área sur y del oeste, y convertir a Puerto Rico en el centro de la economía caribeña.

Un nuevo E.L.A. con el poder de llegar a acuerdos comerciales y contributivos con otros países, para que Puerto Rico sea el líder del turismo, de la manufactura y de las biociencias en Latinoamérica.

Un nuevo E.L.A. con el poder económico de insertarnos en el mercado internacional y producir nuevos empleos para ti.

¡Este es el Pacto Renovado!

¡Es el Estado Libre Asociado de fuerza, de unidad y de trabajo!

¡Es el movimiento social y económico del futuro! ¡Es el Estado Libre Asociado que yo aspiro para ti y para mi familia!

¡Defendamos el desarrollo del E.L.A., porque es la fuerza de futuro!

¡Vamos de frente a defender a Puerto Rico!

¡Qué Dios bendiga nuestra Constitución!

¡Qué Dios bendiga a Puerto Rico!

Mensaje de Héctor Ferrer Ríos:


 

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