El anuncio del Departamento del Trabajo de Puerto Rico hoy sobre la cifra de desempleo alcanzando el 16.5% --con un aumento de 51,000 desempleados en comparación con los registrados el mismo mes en 2008-- debe crear un alerta roja a todos los sectores del país por tres razones:
Primero, las nuevas cifras son evidencia de que el nuevo Gobierno de Puerto Rico no ha logrado articular un plan económico que sea coherente y creíble, ocho meses después de haber obtenido la dirección de gobierno.
Segundo, se reseña hoy que las predicciones económicas de puerto Rico van de mal en peor, aun cando ya se asoma la recuperación en Estados Unidos. Eso significa que los expertos concuerdan que el liderato de gobierno no ha logrado inyectar vitalidad a la economía local. Con esa falta de articulación viene una serie de otros problemas, como al aumento en la ola criminal, problemas serios de salud y la consecuencia inevitable de un aumento en la morosidad de préstamos a familias puertorriqueñas, agravando la situación por la que atraviesa la banca local.
Tercero, el propio Presidente del Banco de Fomento Carlos García ha anunciado --y el Gobernador Luis Fortuño ha confirmado-- que el programa de cesantías en el Gobierno sólo anda por el 15% de su meta. Es decir, todavía falta despedir decenas de miles de empleados públicos para lograr la meta de ahorros establecida por el Gobernador Fortuño de cerca de $2 billones. Eso agravará mucho más la tasa de desempleo.
Ante este cuadro es inminente concluir que la economía del país anda al garete, sin un norte claro y con políticas económicas erradas. Hago un llamado a una concertación amplia de sectores que unan sus voces para lograr trazar algún plan coherente, antes de que sea demasiado tarde.